viernes, 27 de septiembre de 2013

Soñar tiene costos políticos


Septiembre 2013

Soñar con un encuentro feminista autónomo, autogestivo, ecológico, tal vez en un bosque, cabañas, tiendas de campaña, juntas construyendo los baños secos composteros, lejos del patriarcal ruido, del imperialismo neoliberal, haciendo, sí, uso de la tecnología globalizada, pero contentas de hacer del feminismo práctica cotidiana. 
     Soñar… ¿tendrá algún costo político? Para algunas ese tipo de sueños o propuestas, aparece como un discurso amenazante, y sus portadoras como violentas, conflictivas e inmaduras. Lo cierto es que en la práctica los encuentros feministas nacionales o latinoamericanos están lejos de estos sueños. La lógica empresarial del neoliberalismo ha impedido soñar un encuentro diferente al de hoteles resorts (diseñados para convenciones empresariales con grandes erogaciones monetarias, favorecedoras de empresas multinacionales, y con criterios laborales y salariales generalmente de explotación neoliberal). ¿Qué hacemos las feministas persiguiendo esos espacios? ¿Qué otro mundo posible se puede imaginar estando dentro de ellos? Así que nuestro sueño debe saber rancio y de mal gusto. Un encuentro autogestivo, en espacios abiertos como una universidad, alojamientos en casas u hostales locales, sin condicionamientos financieros, es todavía un sueño guajiro. Hacer del feminismo una práctica antineoliberal, ecológica, autónoma, modesta, de más contenido que de forma, en este mundo monetarizado parece imposible. 
     Pese a todo, soñábamos sencillamente, no en un encuentro, tan sólo en unas jornadas lésbicas, aprovechando el ENF en Guadalajara, para reflexionar en torno a la tradición autonómica del movimiento lésbico de cara al próximo Encuentro Lésbico Feminista del Abya Yala el año que viene en Colombia, y las estrategias necesarias para rearticularnos a nivel nacional en un próximo y necesario encuentro nacional lésbico. Los espacios virtuales posibilitaron una coordinación entre lesbianas de diferentes estados como un comité impulsor. Diversiless propuso solicitar a Semillas (Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer, A.C.) un financiamiento para gestionar las Jornadas. Diversas organizaciones manifestaron desacuerdo y cautela, afirmando la necesidad de enfatizar la autogestión. Diversiless retiró su propuesta y dijo, entonces, asumir responsabilidades logísticas de las jornadas autogestionadas. 
     Teníamos un rancho ofrecido, las casas de compañeras y una necesidad de encontrarnos con ciertas características, era un proceso de construcción. Con sorpresa, nos enteramos después, de que Semillas formalizó una oferta financiera a Diversiless (como organización) para realizar las Jornadas que el comité impulsaba. Diversas voces intentaron reflexionar con Semillas advirtiendo de la existencia de un comité impulsor, de una historia dolorosa de desencuentros entre organizaciones y activistas a causa de asignaciones poco afortunadas desde las financiadoras, de los riesgos de apuntalar liderazgos desde los financiamientos. 
     Se le advirtió que la historia de los encuentros lésbicos latinoamericanos nació fracturada debido a la falta de tino de las financieras. Después de tantos años, la historia sigue repitiéndose. El primer encuentro lésbico latinoamericano (1987) dejó una herida profunda. Se conformó un comité organizador porque había la oferta de un financiamiento. La práctica de organizarse por ofertas financieras ha lastimado profundamente a los movimientos sociales. En esos casos la acción política no deviene por convicción o compromiso, sino por un interés económico específico. 
     La política por encargo es una de las prácticas más corruptas y cotidiana en nuestros países, a favor de la empresa privada, las trans y multinacionales, el narcotráfico, la delincuencia organizada y la delincuencia de corbata. La política por encargo en los movimientos sociales no es muy diferente, junto a los financiamientos se reafirman agendas, discursos, lógicas de pensamiento y formas de organización. La organización por encargo financiero ha desmovilizado procesos de transformación en diversas regiones del planeta, ya que generalmente impulsan liderazgos impuestos, falsas representatividades, relaciones clientelares, acarreo, prácticas corporativas, turismo activista, tráfico de influencias, burocracias representativas y, como consecuencia, suspicacias, descontentos y rupturas que eternizan resentimientos. Bajo esta lógica, los financiamientos aparecen como instrumentos de subordinación y disciplinamiento a una lógica económica, a una forma de relación social, a un modus operandi que no es lejana a los sistemas de colonización. 
     Se le cuestionó a Semillas las razones por las cuales ofertaban un financiamiento, siendo que el comité impulsor no lo había solicitado y por qué interlocutaban con una sola organización. “Se trata de una organización con la cual hemos mantenido un canal de comunicación” fue su respuesta a través de un correo electrónico. No importaron argumentos. Sin abrir “un canal de comunicación” con el comité impulsor, Semillas otorgó a Diversiless 450,000 pesos, aproximadamente. A partir de ello, Diversiless sumó a otras organizaciones para convocar a otras Jornadas lésbicas en la misma fecha de las que ya se estaban organizando.
     Ante la crónica de un financiamiento anunciado surgen las preguntas: ¿Cuál es la ética de las financieras? ¿Existe un ética feminista en Semillas? ¿De qué tipo? ¿A quiénes beneficia?
     La experiencia nos lleva a afirmar que los apoyos financieros no son inocentes, condicionan discursos, lógicas de racionalidad y a través de las agendas apoyan e impulsan determinadas corrientes ideológicas dentro del movimiento feminista y en este caso, experimentamos la imposición de un financiamiento para desarticular una propuesta feminista autogestiva y antisistémica. 
     Para las financieras, el fortalecimiento institucional, afirman, ha sido uno de sus intereses primordiales. No es un apoyo desinteresado al trabajo de la organización o a las acciones de un colectivo. Para recibir fondos, el colectivo debe formalizar en principio su situación fiscal, es decir, aparecer visible para el control y disciplinamiento estatal. La lógica institucional excluye a los colectivos de la acción o les condiciona cualquier apoyo a que se formalicen fiscalmente. 
     Semillas tuvo en primer lugar el interés de financiar 31 lesbianas, a través de Diversiless, una por estado, para que asistan al ENF y de paso a dichas jornadas, sin mayor conocimiento de las necesidades o realidades organizativas de los estados. Más allá de todo, los números son meros indicadores solicitados por las financiadoras (elaborados desde parámetros poco claros y no desde la reflexión colectiva) para sus informes. ¿Pueden las financieras acabar con nuestros sueños? Ante el panorama de desarticulación de una iniciativa autogestiva, anteponiendo un encuentro financiado en las mismas fechas, proponemos un espacio de reflexión dentro del ENF sobre Feminismo lésbico autónomo, a fin de construir colectivamente las estrategias que nos permita enlaces nacionales y del Abya Yala. 
     Y, más allá, invitamos a todas las feministas y lesbofeministas a hacer una lectura crítica de las formas y objetivos en que nos estamos organizando, a dar continuidad a nuestra propuesta de trabajar en torno a una organización autónoma, autogestiva, de libre pensamiento, a cuestionar qué significa éticamente la forma en que construimos movimiento y, sobre todo, a seguir soñando encuentros, jornadas, prácticas cotidianas, haceres feministas, complicidades en resistencia, en alegre desobediencia, a hacer ese otro feminismo posible que tanto incomoda, pero que mantiene, cómo no, vivos y brillantes estos y muchos otros sueños.

Atte.
Lunas, Lesbianas Feministas
Movimiento de Acción Lésbica Feminista de Aguascalientes
Lesbianas Autónomas GDL
Archivo Gráfico PUGA
Escuela de Feminismo Libre Dolores Jiménez y Muro
Chuy Tinoco / Dulce Medina / Edith Matias / 
Karla Dueñas / Karla González / Kitzia Montiel / 
Lorena Rangel / Luisa Rocha / Martha Emilia Neri Esqueda / 
Melania Contreras / Norma Mogrovejo / 
Patricia Karina Vergara Sánchez / Patricia Puga / 
Priscila Galán / Ximena Rangel

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